“La intertextualidad es lo que garpa (no tanto para mi amiga Jesi)” Por Yanina Rodolico / Nota

Viernes 8 de agosto en MIRÁ! Apreciaciones sobre ControlcéControlvé de Carolina Tironi y Patrimonio de Ayelén Clavin (Grupo del Patio).

Por Yanina Rodolico 

En una época donde la idea original se nos agota y debemos apelar o bien a la colaboración colectiva (la idea en patota es más potente, la humanidad compartida nos inspira) o bien recurrir a la re-creación de la producción de sentido escénico, he aquí dos trabajos que aclaman cual cartel luminoso: Esto es un robo… ARRIBA LAS MANOS!!

Somos una generación interpelada, hasta las capas mas profundas de nuestra piel, por una intertextualidad creativa que subyace como inconsciente colectivo en todo lo que nos mueve y/o alguna vez nos conmueve.

¿Por qué nos divierte o nos causa gracia observar a alguien hacer muy bien lo que es de otro? pura imitación, y mas todavía: ¿Por qué nos divierte reconocerlo? ¿Qué tipo de placer se satisface en esta situación? Es como ver un capítulo de Los Simpson y entender que su humor radica en la hiperreferencialidad de la realidad, el cimiento central de todo su plot, y que si no captamos esto, Bart y Homero ya no nos resultan tan graciosos.

Un cursillo básico en semiótica de los géneros y estilos le proveerá las herramientas a toda persona que, como mi amiga Jesi, se atreva acompañar a una amiga bailarina a ver un ciclo de danza, cuya temática desconoce y sabe que puede toparse realmente con cualquier cosa. Y quizás sea por esa adrenalina ante lo desconocido, que le guste acompañarla. Adrenalina que se escurre en la incomprensión de lo espectado, en no poder ser parte de ese diálogo guiño-guiño tan particular de la íntertextualidad (que quizás con un finde intensivo de film&arts y youtubeando los grandes éxitos contemporáneos de las europas, lo captaría).

Cuestión es que, a pesar de esto, mi querida amiga me confiesa que fue difícil apartar su mirada de los cuerpos encintados sin cesar en ControlcéControlvé , sabiendo que tenía toda libertad de hacerlo, como también disfrutó del recorrido-muestra que justificaba antecedentes motivadores del robo y nos disponía en contexto de reflexión. Agradeció la amabilidad de demostrarle el proceso que conlleva la inspiración, la planificación y la puesta en escena de este singular hurto. Y contenta quedó al saber que ella podía colaborar en el ultraje, al ser convidada a robarse una historia de amor.

En Patrimonio no sucedió lo mismo. Si bien ella convivió un año entero rodeada de bailarinas y fue testigo de procesos de creación intensos y despiadados, dignos ejemplos de diversas neurosis (nuestro pan de cada día) algo no captó, en algo se perdió y no comprendió. Otros captamos, agradecimos y reímos.

Más allá de reconocer el hurto, cuán poderosa es la imagen, qué efectiva sigue siendo la atracción ante un cuerpo desplegado en su performance por más que sea su naturaleza una mera reproducción. Siempre es potente un cuerpo en escena que sabe lo que hace, allí radica una buena decisión ante la encrucijada de lo que va y no va en la construcción de una obra.

Desde cómo ese cuerpo es atravesado en su habilidad por diversos lenguajes, la búsqueda incesante del physique du rol, hasta el despiadado permiso de reproducir escenas legendarias, algunas citadas propiamente y otras no (he aquí privilegiado el espectador que pueda comprender y detectar ciertas referencias): vemos cómo un discurso deja entrever no solo su diálogo con otros discursos influyentes cual condiciones de producción sino también el proceso que implica la toma de decisión en su elaboración y cómo esta siempre esta entreverada, sin escape, por una pluralidad de voces.

Y si la copia es bien hecha, es fiel en su performance, destacando su virtud en la reproductibilidad, cual etoile en cualquier milenario ballet, la atención logra captarse. Aunque con ciertos aciertos desvíos de intención en el mensaje, la copia es eficiente: porque “todo lo que esta , también es nuestro” y todo lo que esta siempre es el cuerpo, y el cuerpo por sobre todas las cosas es nuestro, no importa el trabajo en proceso que haga. El cuerpo nunca es acabado, como tampoco lo es esta obra, que invita a un eterno retorno a la pregunta de dónde venimos, para cuestionar hacia dónde vamos.

A mi querida amiga entonces le explicó todo significado que se desprende de esta experiencia:

.El saco pesado de la “gran obra” se digiere bien si se elige el menú light del work in progress, que siempre bien nos excusa.
.La muerte del derecho de autor en la danza es solidaria a lo que el patrimonio singular de este arte aclama en su esencia: un patrimonio usable, reutilizable hasta en los recónditos más cotidianos de nuestro oficio.
.Un bien común (artístico) nos convierte en propietarios colectivos de la danza que nos conforma en esto que somos, hoy y siempre.

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